Fascinarse de nuevo con la Coronilla a la Divina Misericordia

Tiene 86 años, y está todavía fresca, constantemente conocida, influye de manera efectiva en nosotros y en el mundo entero. Se puede leer sobre sus orígenes en el “Diario” de Sta. Faustina Kowalska (Diario 474-476), famoso hoy en todos los continentes. Se trata de la Coronilla a la Divina Misericordia. Exactamente el 13 y 14 de septiembre se cumple un nuevo aniversario de su aparición en Vilna en 1935.

Es una oración excepcional, porque fue dictada por el mismo Señor Jesús, como el “Padre Nuestro”. Es una oración de intercesión, porque cuando la decimos, nos abarca no solo a nosotros mismos, sino a todos en el mundo entero. Es una oración muy eficaz, porque en ella nos referimos al motivo más fuerte: a los méritos de la dolorosa pasión de Jesús, el Hijo amado del Padre Eterno y nuestro Señor y Redentor. Finalmente, es una oración que nos revela el rostro de un Dios misericordioso y justo. Las palabras: “por su dolorosa Pasión” se refieren tanto a la expiación al Padre por nuestros propios pecados y los pecados del mundo entero, como a la misericordia de Dios, que no quiere castigar a la humanidad dolorosa, sino que quiere abrazarla a Su corazón. Es una oración para que la justa ira de Dios disminuya por nuestros pecados.

Y un regalo especial relacionado con la Coronilla son las promesas del Señor Jesús. Una de ellas, general, se refiere a la concesión de todas las gracias, tanto en la vida terrena como la salvación, a quienes recen la Coronilla (ver Diario 754, 796, 1541). Durante su vida, la hermana Faustina tuvo la oportunidad de convencerse más de una vez de la efectividad de esta oración, cuando, por ejemplo, durante una sequía, la rezó pidiendo la ansiada lluvia o la alegría de una tormenta (ver: Diario 1128, 1731).

Y eso no es todo: ¡todavía hay promesas más concretas! También dirigidas a cada uno de nosotros. Se refieren a la gracia de una muerte tranquila (sin gritos, lamentos, etc.) y feliz (es decir, con la garantía del Cielo). Y no solo para las personas que rezan la Coronilla, sino también para los moribundos, por los que otros la rezan con fe.

Lee estos fragmentos del “Diario”: 687, 754, 1541 y aprende la grandeza de la oración de la Coronilla a la Divina Misericordia. Quienes la practican han experimentado más de una vez en sus vidas los grandes milagros de la Misericordia de Dios. Por eso la Coronilla es rezada por millones y millones de personas en todo el mundo. Está traducida a todos los idiomas del mundo, incluso a los tribales. Y no es de extrañar. Es un regalo de Dios para nuestro tiempo.