Busca la luz y la fuerza en Mi Pasión #3

SEMANA 3: Une los sufrimientos de tu alma con Jesús

 En el convento de Płock, a donde llegó Sor Faustina en 1930, comenzó su gran misión profética.  Fue el domingo 22 de febrero de 1931 cuando vio a Jesús por primera vez, tal como lo vemos hoy, mirando la imagen de Jesús Misericordioso. La noticia de una revelación de Sor Faustina comenzó a difundirse en el convento de Płock. Las hermanas de la comunidad empezaron a mostrarse escépticas sobre ella: algunas le advirtieron que estaba siendo engañada, otras la acusaron de ser fantasiosa, y aún otras argumentaron con aprecio que debía estar cerca de Jesús si soportaba tanto sufrimiento en tanta paz. La propia Sor Faustina escribió en su Diario: Sin embargo, decidí soportar todo en silencio y no dar explicaciones cuando me interrogaran … (Diario 126).

 Todas las cosas tendrán un final en este valle de lágrimas, las lágrimas se secarán y el dolor cesará.  Solo quedará una cosa: amor por ti, oh Señor. Todas las cosas tendrán fin en este destierro, Las pruebas y el desierto del alma (D. 1132).

El mayor sufrimiento de Sor Faustina, sin embargo, fue la incertidumbre sobre el origen de las apariciones.  Sus superiores la enviaron a los sacerdotes y los sacerdotes a los superiores. Ella misma quería que algún sacerdote resolviera el asunto y le dijera una sola cosa: “Tranquila, estás en el camino correcto”, o “Rechaza todo esto porque no viene de Dios” (Diario 127). En esta situación, ella trató de evitar al Señor, y cuando vino, le preguntó: “Jesús, ¿eres mi Dios o una especie de fantasma?  Porque mis Superiores dicen que hay todo tipo de ilusiones y fantasmas.  Si eres mi Señor, te ruego que me bendigas”. Entonces Jesús hizo una gran señal de la cruz sobre mí y yo también me santigüe.  Cuando pedí perdón a Jesús por esta pregunta, me respondió que de ninguna manera le había desagradado con esta pregunta y que mi confianza le agradaba mucho (Diario 54).

  • ¿Cómo lidias con el sufrimiento del alma?
  • ¿Eres consciente de que Dios siempre está cerca de ti?
  • ¿Podría Jesús, mirando dentro de tu alma, decir hoy que le gusta tu confianza?