Busca la luz y la fuerza en Mi Pasión #5

SEMANA 5: Unir con Jesús los sufrimientos causados ​​por la debilidad humana.

Por el Diario de Santa Faustina también sabemos que en su vida hubo situaciones en las que experimentó mucho las limitaciones humanas, la pobreza y el pecado, y fue herida muchas veces por el comportamiento que otras personas tenían hacia ella. Cada uno de nosotros es pecador, Jesús murió en la cruz por cada uno de nosotros, y todos experimentamos los efectos de nuestra propia miseria y debilidad, de nuestros propios pecados y los de los demás.

Podemos aprender de su experiencia que esta situación, humanamente tan difícil, tiene un profundo significado espiritual: a través de ella que nosotros mismos, siendo pecadores, aprendemos del amor misericordioso que Dios nos muestra constantemente.

Hubo un evento que tuvo lugar en el hospital de Prądnik. En él, la hermana Faustina describe el encuentro con una persona seglar y la lucha que libró en su propio corazón para actuar con espíritu de misericordia. Esto puede ser un estímulo para nosotros – ya que a la Apóstol de la Divina Misericordia le costó tanto mostrar misericordia a la persona que la lastimó, yo también “tengo el derecho” de librar esta lucha, quiero pelear y pedir la gracia de que la misericordia de Dios también triunfe en mi corazón a pesar de las experiencias difíciles. Prestemos también atención al hecho de que la hermana Faustina dijo la verdad de una manera dulce y divina. Ella no dijo que todo estaba bien y que no pasó nada… la misericordia siempre está conectada con la verdad. Es importante unir la verdad con una actitud de misericordia. Leamos este fragmento de su Diario con atención:

“Hoy me visitó una persona seglar a causa de la cual tuve grandes disgustos, que abusó de mi bondad mintiendo mucho. En un primer momento, apenas la vi se me heló la sangre en las venas, puesto que se me presentó ante los ojos lo que había sufrido por su culpa, aunque con una sola palabra hubiera podido librarme de esto. Y me pasó por la cabeza la idea de hacerle conocer la verdad de modo decidido e inmediato. Pero en seguida se me presentó antes los ojos la Divina Misericordia y decidí comportarme como se hubiera comportado Jesús en mi lugar. Comencé a hablar con ella dulcemente y, como quiso conversar conmigo a solas, le hice conocer claramente y de manera muy delicada, el triste estado de su alma. Vi su profunda conmoción, a pesar de que trató de ocultarla. En aquel momento entró una tercera persona y nuestra conversación íntima terminó. Esa persona me pidió un vaso de agua y otras dos cosas y la atendí con agrado. Pero, si no fuera por la gracia de Dios, no sería capaz de portarme así con ella. Cuando se fueron agradecí a Dios por la gracia que me sostuvo en ese tiempo” (D. 1694).

“Entonces escuché estas palabras: Me alegro de que te hayas comportado como Mi verdadera hija. Sé siempre misericordiosa como Yo soy misericordioso. Ama a todos por amor a Mí, también a tus más grandes enemigos, para que Mi misericordia pueda reflejarse plenamente en tu corazón” (D. 1695).

  • Pidamos la gracia de Dios para que también nosotros podamos actuar como verdaderos hijos de Dios. ¡El amor es el arma más poderosa del universo! Que nos sirvan de ayuda las palabras de la oración de nuestra Santa:

“Oh Cristo, es verdad que se necesitan esfuerzos muy grandes, pero con Tu gracia todo es posible” (D. 1696).

“Oh Jesús mío, sé que Te comportas con nosotros como nosotros nos comportamos con el prójimo. Oh Jesús mío, haz mi corazón semejante a Tu corazón misericordioso. Jesús, ayúdame a pasar por la vida haciendo el bien a todo el mundo” (D. 692).