PRÁCTICA PARA LA 3ª SEMANA DE ADVIENTO

Consideraré estas palabras:

Juan, que había oído en la cárcel las obras del Mesías, mandó a sus discípulos a preguntarle: “¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?”. Jesús les respondió: “Id a anunciar a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven y los cojos andan; los leprosos quedan limpios y los sordos oyen; los muertos resucitan y los pobres son evangelizados. ¡Y bienaventurado el que no se escandalice de mí!” (Mt 11, 2–6)

y,

“Jesús, tengo miedo de Ti, ¿no eres acaso algún fantasma? Jesús siempre me tranquilizaba, pero yo siempre desconfiaba.  Una cosa extraña, cuanto mas yo desconfiaba, tanto Jesús me daba mas pruebas de que Él era el autor de estas cosas” (D. 122).

Cada día (hasta el próximo domingo), con la ayuda de la gracia de Dios:

  • Intentaré ser sicero en mi conversación con Dios, contándole todo, mis deseos y anhelos, mis miedos y dudas, también mis dudas de fe. 
  • Durante la oración de la tarde, trataré de recordar esos momentos del día en los que Dios especialmente me ha mostrado signos de su presencia y su amor por mí. Le daré gracias por ellos y le pediré que aumente mi fe en Su bondad.