Pinta la imagen de Dios en tu alma (D. 49)

La hermana Faustina escuchó estas palabras de su confesor cuando le contó su extraordinario encuentro con Jesús en la celda del convento de Płock. Jesús le había dicho: Pinta una imagen según el modelo que ves, con la firma: Jesús, en Ti confío.  Deseo que esta imagen sea venerada primero en vuestra capilla y en el mundo entero (D. 47). La incertidumbre duró solo un momento, porque Jesús le explicó inmediatamente a la hermana Faustina: Mi imagen está en tu alma (D. 49).

Mirando hoy a los ojos de Jesús, en el 88 aniversario de la revelación de la imagen del Señor Misericordioso, preguntémonos si tenemos Su imagen en nuestra alma, la imagen de Dios al que imitamos. La respuesta a esta pregunta la encontraremos en los ojos de los que nos rodean. Pidamos al Espíritu Santo que nos muestre aquellas personas a las que ignoramos y no somos capaces de amar, a las cuales despreciamos. Él se identifica con ellos: “En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis” (Mt 25, 40).

 

 

ES Obraz

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