Navidad 2018

Oh Luz eterna que viernes a esta tierra, ilumina mi mente y refuerza mi voluntad para que no me detenga en los momentos de las pruebas difíciles!  Que Tu luz disipe toda sombra de duda, que Tu omnipotencia obre a través de mí.  En Ti confío, oh Luz increada, Tu, oh Niño Jesús, eres mi ejemplo en el cumplimiento de la voluntad de Tu Padre, Tú que dijiste:  Vengo a cumplir Tu voluntad, haz que yo también yo cumpla fielmente en todo la voluntad de Dios, Oh Divino Niño, otórgame esta gracia (D. 830).

Las palabras de esta oración llenaron el corazón de Santa Faustina el día de Navidad. Fueron el resultado de la fervorosa preparación en la que María la acompañó: Hija mía, procura ser mansa y humilde para que Jesús que vive continuamente en tu corazón pueda descansar.  Adóralo en tu corazón, no salgas de tu interior.  Te obtendré, hija mía, la gracia de este tipo de la vida interior, que, sin abandonar tu interior, cumplas por fuera todos tus deberes con mayor aplicación.  Permanece continuamente con Él en tu corazón.  Él será tu fuerza.  Mantén el contacto con las criaturas si la necesidad y los deberes lo exigen.  Eres una morada agradable a Dios viviente, en la que Él permanece continuamente con amor y complacencia, y la presencia viva de Dios que sientes de modo más vivo y evidente, te confirmará, hija mía, en lo que he dicho.  Trata de comportarte así hasta el día de la Navidad, y después Él Mismo te dará a conocer cómo deberás tratar con Él y unirte a Él (D. 785).

Y sucedió lo que María había prometido. Jesús dio a conocer a Santa Faustina que el cumplimiento de su deseo de unirse con Él consiste en el fiel cumplimiento de Su voluntad. Deseémonos mutuamente esta gracia para que tengamos los mismos deseos que Jesús tiene para nosotros.