La preocupación de santa Faustina, nuestra preocupación

HOY celebramos la fiesta de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote. Es una de las festividades más jóvenes que se celebran en la Iglesia Católica. Fue establecida durante el pontificado del Santo Padre Benedicto XVI. Su objetivo es mostrar la belleza y la riqueza del don del sacramento del sacerdocio. Se celebra el jueves después de la solemnidad de Pentecostés.

Para los apóstoles de la Divina Misericordia, este es un día de oración especial por todos los sacerdotes. Santa Faustina llevaba en lo profundo de su corazón la preocupación por la santidad de los sacerdotes. En su “Diario” escribió una bella oración por la Santa Iglesia y sus pastores: Oh Jesús mío, Te ruego por toda la Iglesia: concédele amor y luz de Tu Espíritu, da poder a las palabras de los sacerdotes para que los corazones endurecidos se ablanden y vuelvan a Ti, Señor.  Señor, danos sacerdotes santos; Tu Mismo consérvalos en la santidad.  Oh Divino y Sumo sacerdote, que el poder de Tu misericordia los acompañe en todas partes y los proteja de las trampas y asechanzas del demonio, que están siendo tendidas incesantemente para atrapar las almas de los sacerdotes.  Que el poder de Tu misericordia, oh Señor, destruya y haga fracasar lo que pueda empañar la santidad de los sacerdotes ya que Tú lo puedes todo (D. 1052). Hagamos nuestra esta preocupación de santa Faustina por los sacerdotes, y que el don de la participación en el sacerdocio común de Cristo se acreciente con nuestra oración ferviente y por el ofrecimiento de nuestra vida diaria en el Altar de Cristo, las dificultades y las victorias, por los sacerdotes, para que todos ellos sean según el Corazón Sacerdotal de Jesús.