“Juntos o por separado”

Las comunidades cristianas viven con un único celo radical, que es la imitación de Jesucristo. Es Él quien llama, quien invita a la comunidad y quien envía. Es Dios, y no el hombre, quien hace que una comunidad humana sea una comunidad cristiana. El desarrollo de la unión con Él conlleva que los lazos humanos se vuelvan cada vez más profundos, auténticos y responsables. Sin duda alguna, es un camino espiritual que no se puede recorrer a solas. Por eso hay que caminar juntos para llevar la Divina Misericordia a los demás con la fuerza del Espíritu Santo.

Se puede adquirir el libro en la Editorial “Misericordia”.