Felicitaciones de Pascua 2019

Hija Mía, mira hacia el abismo de Mi misericordia
y rinde honor y gloria a esta misericordia Mía, y hazlo de este modo:
Reúne a todos los pecadores del mundo entero y sumérgelos en el abismo de Mi misericordia.

(del Diario de Santa Faustina, nº 206)

¡Queridos Apóstoles de la Divina Misericordia!

Tenemos ante nosotros los acontecimientos de la Semana Santa. Es un tiempo en el que nos fijamos de manera especial en el abismo de la Misericordia de Dios, que no se reservó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, salvándonos de los pecados. Contemplamos a Jesús que en su pasión y en su suplicio en la cruz no encontró misericordia humana, como señaló Juan Pablo II en la Encíclica Dives in Misericordia, y en su resurrección ha revelado la plenitud del amor que el Padre nutre por El y, en El, por todos los hombres, un amor que es más poderoso que la muerte. El mismo Cristo, Hijo de Dios Resucitado, se nos revela hoy como Fuente inagotable de Misericordia, de la que puede sacar provecho cualquiera que se acerque a Él con confianza.

Al contemplar el misterio de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús, deseamos sacar de la fuente de la Misericordia y llenarnos de la misericordia de Jesús. Él nos transforma y nos da la capacidad de ejercer la misericordia con nuestros semejantes y convertirnos en testigos de su amor, que es más poderoso que la muerte y el pecado humano. Como apóstoles de la Divina Misericordia, con la preocupación de Jesús de que cada hombre reciba el don de la redención, queremos sacar de la Fuente de la Misericordia no solo para nosotros, sino también para otras almas, especialmente para aquellos que no creen en la bondad de Dios. Deseamos hacerlo del modo que el mismo Jesús encomendó a la hermana Faustina: reuniendo a todos los pecadores del mundo y sumergiéndolos en el abismo de la Misericordia Divina.

Durante la Pascua de este año, ¡demos honor y gloria a la Divina Misericordia! Que el mayor número posible de almas se acerquen a la fuente de la Misericordia a través de nuestro servicio de amor, sacrificio y oración. Que la mayor alegría para nosotros sea que cada ser humano crea en que el amor es más poderoso que su pecado, y con confianza se sumerja en el abismo de la Misericordia de Dios.

¡Que la Misericordia de Dios sea glorificada en nosotros y en cada corazón humano!

Lo deseamos de todo corazón.

hna. Miriam Janiec ZMBM

Presidenta de la Asociación
junto con las Hermanas de “Faustinum”

Pascua de Resurrección 2019