Entregarse a Dios misericordioso a través de María

Acto para entregarse a Dios misericordioso a través de María

Dios, Padre de misericordia, mi Padre celestial, que me creaste por amor y me mantienes constantemente en la existencia. Te adoro por el regalo de la vida que me has dado. Hoy deseo poner esta vida en tus manos, para que me lleves siempre junto a Tu corazón paternal y me sostengas con tu misericordia. Desde hoy deseo entrar en el camino de la confianza en Ti para que se realicen en mí los planes llenos de misericordia que tienes para mi vida. Haz lo que quieras en mí, tal y como hiciste en la vida de María, Tu Hija amada. Moldéame como quieras para que pueda llegar a ser como Ella, bella y totalmente impregnada de Tu misericordia paternal.

Jesús misericordioso, mi Salvador, que movido por misericordia hacia mí, pecador, viniste a la tierra para salvarme. Por mí te dejaste clavar en la Cruz, por mí moriste y por mí venciste a la muerte. Te doy gracias por la vida nueva que me das. Me entrego a Ti, para que los rayos de la misericordia que fluyen de Tu costado perforado me envuelvan, penetren y me sanen. En ellos deseo hallar el don incalculable de los sacramentos: el Bautismo, la Eucaristía y el Sacramento de la Penitencia. Te prometo que a lo largo de mi vida sacaré provecho de estas fuentes de misericordia y, con la ayuda de María, Madre Tuya y mía, permaneceré fielmente junto a Ti escuchando Tu palabra. Quiero mirar Tu vida para parecerte cada vez más a Ti. Deseo ser Tu discípulo y ser como Tú, Jesús, misericordioso.

Espíritu Santo, mi Consolador y Defensor, que estás en mí y junto a mí en cada momento de mi vida. Te adoro porque me guías, me das buenas inspiraciones y me santificas. Espíritu de Amor y Misericordia, que llenas mi corazón de confianza y me fortaleces durante cada lucha espiritual y prueba. Hoy, a través de Tu purísima Esposa María, me entrego a Ti y a Tu guía. ¡Lléname con tu presencia y tus dones! Desde hoy pertenezco a María y vivo en ella. Sé que cuando la mires a Ella, vendrás a mí con alegría y vivirás en mi corazón. Deseo vivir siempre en Tu presencia Espíritu Santo.

María, Madre de la Misericordia, Tú me amas y me guías por la vida. Gracias por estar presente. Hoy, consciente de la inmensidad de la misericordia de Dios que he experimentado en mi vida, en presencia de mis santos Patronos, del Ángel de la Guarda, de todos los Ángeles y Santos, de manera consciente hago el acto de entrega a Dios misericordioso a través de Ti, su Hija amada, Madre y Esposa. Hoy pongo de nuevo en Tus manos maternales toda mi vida, mi pasado, presente y futuro. Te entrego mi alma y cuerpo, mi mente, voluntad y corazón. Todo lo que tengo, te lo entrego. De ahora en adelante, todo lo que haga en mi vida lo quiero hacer contigo, en Ti, a través de Ti y para Ti. Sé que no te guardarás nada para Ti y todo lo entregarás en manos de Dios. Hoy, a través de Ti, María, deseo de nuevo entregarme a Él, porque solo Él es mi Camino, Verdad y Vida, mi Amor y Misericordia.

¡Dios, Padre mío! ¡Jesús, mi Amigo y Esposo! ¡Espíritu Santo, mi Consolador y Guía! ¡Oh, mis Tres! ¡Mi todo! ¡Mi único Dios misericordioso! ¡Soy todo tuyo a través de María! Soy tu hijo y tu siervo. Envíame a donde quieras y sírvete de mí en la misión de evangelizar y proclamar la verdad sobre Tu Divina Misericordia. Amén.

¡Jesús, en Ti confío! ¡María, me encomiendo a ti!