Cuaresma

“He empezado la santa Cuaresma tal y como deseaba Jesús, abandonándome plenamente a su santa voluntad y aceptando con amor todo lo que me envíe. No puedo hacer mayores mortificaciones por estar muy débil. La larga enfermedad ha agotado completamente mis fuerzas. Me uno a Jesús a través del sufrimiento. Cuando medito su dolorosa Pasión, disminuyen mis sufrimientos físicos. El Señor me dijo: Te llevo a Mi escuela por toda la Cuaresma; quiero enseñarte a sufrir. Contesté: Contigo Señor, estoy preparada a todo. Y escuché una voz: Puedes beber del cáliz del cual bebo Yo; hoy te concedo este honor exclusivo” (Diario, 1625-1626).

Así fue como comenzó la Cuaresma en 1938, santa Sor Faustina.

¿Y yo? ¿Acaso me he preguntado cómo aprovechar este tiempo tan especial?