Ahora o nunca

Ninguno de nosotros sabe si estará vivo el próximo año, ¡así que ahora o nunca! Una oportunidad única, el 28 de abril de este año en toda la iglesia católica, en cada punto geográfico. ¿Qué nos espera? La gran gracia de la indulgencia plenaria, es decir, el perdón total de las penas y las culpas. Una posibilidad que ni siquiera ninguno de nosotros ha soñado. El blanco inmaculado del alma y la libertad de los hijos de Dios al alcance de la mano. No dejemos pasar esta oportunidad, porque como dijo Jesús: Las almas mueren a pesar de Mi amarga Pasión. Les ofrezco la última tabla de salvación, es decir, la Fiesta de Mi misericordia. Si no adoran Mi misericordia, morirán para siempre (D. 965).

¿Qué debemos hacer para obtener completamente esta gracia? Las gracias de Mi misericordia se toman con un solo recipiente y éste es la confianza. Cuanto más confíe un alma, tanto más recibirá (D. 1578). Con estas disposiciones, cuidemos de estar en estado de gracia santificante, es decir, sin pecado grave. Jesús dice cómo hacerlo: basta acercarse con fe a los pies de Mi representante y confesarle con fe la propia miseria y el milagro de la Misericordia de Dios se manifestará en toda su plenitud (D. 1448) y finalmente, con una fe viva, recibir el regalo de la Santa Comunión en la Fiesta de la Misericordia, según las palabras de Jesús: Deseo que la Fiesta de la Misericordia sea refugio y amparo para todas las almas y, especialmente, para los pobres pecadores. Ese día están abiertas las entrañas de Mi misericordia. Derramo todo un mar de gracias sobre las almas que se acercan al manantial de Mi misericordia. El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de las culpas y de las penas. En ese día están abiertas todas las compuertas divinas a través de las cuales fluyen las gracias (D. 699).

Recordemos, ¡el primer domingo después de Pascua! Un único día al año.