9° día de la novena

Oh Espíritu de Dios, huésped amabilísimo de mi alma,
Por mi parte deseo ser fiel a Ti.
Tanto en los días de alegría como en los tormentos,
Deseo siempre vivir en Tu presencia, oh Espíritu de Dios.
O Espíritu de Dios que penetras mi ser en su totalidad,
Y me das a conocer Tu vida divina, trina,
Y me confías los secretos de Tu esencia divina,
Y unida a Ti de este modo, viviré por la eternidad (Diario, 1411).

Permanecer fiel a Dios en medio del sufrimiento es especialmente difícil. Nuestro enemigo siempre trata de convencernos de que Dios está muy lejos, y nos susurra que nos ha dejado solos. Sin embargo, el Espíritu Santo viene a nosotros con su valiosa ayuda, para que podamos decir con valentía: “¡Jesús, en Ti confío!”.  Él conoce nuestras debilidades, nos penetra y hace posible que aceptemos el don de la fe en medio de la tribulación.

Espíritu Santo, ¡Tú eres mi fortaleza en el sufrimiento!

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