7° día de la novena

Hoy me envuelve la Majestad de Dios. No logro ayudarme de ningún modo para prepararme mejor. Estoy envuelta totalmente por Dios. Mi alma se inflama de su amor. Sé solamente que amo y que soy amada. Eso me basta. Procuro ser fiel al Espíritu Santo durante el día y satisfacer sus exigencias. Procuro el silencio interior para poder oír su voz… (Diario, 1828).

En un corazón recogido y en silencio reina la voz de Aquel que es Amor. Una voz que anuncia la alegre noticia de que soy amado. Sor Faustina, al experimentar ya aquí en la tierra la antesala del cielo, escribió que le bastaba con saber que amaba y era amada. A pesar de esto, no cesaba de luchar para poder ser fiel a las inspiraciones del Espíritu Santo, luchando para lograr el silencio en su corazón. La actitud vigilante, para no perder la oportunidad de hacer el bien, es un rasgo de un corazón amoroso.

¡Espíritu Santo, reina en mi corazón!