5° día de la novena

¡Oh, si las almas quisieran escuchar al menos un poco la voz de la conciencia y la voz, es decir la inspiración del Espíritu Santo! Digo: Al menos un poco, ya que si una vez nos dejamos influir por el Espíritu de Dios, Él Mismo completará lo que nos falte (Diario, 359).

Para que el Espíritu Santo pueda suplir lo que nos falta, necesitamos, sobre todo, una profunda conciencia y audacia para expresar llamándolo por su nombre, lo que no tenemos. ¿Y quién, hoy en día, enseña cómo redactar un CV, en el vamos mencionando nuestras incapacidades? También hacerlo ante Dios es una tarea difícil. El lenguaje del Espíritu Santo puede ser incomprensible para nosotros, especialmente cuando comienza a hablarnos a través del dolor, o cuando lo hace cuando estamos sumergidos en la soledad y la frustración. ¡Ver lo que sucede en nuestro interior es el primer paso para que se pueda producir la transformación del corazón!

Espíritu Santo, ¡Hazme capaz de entregarme a Ti!