2° día de la novena

Oh Jesús, mantenme en el santo temor para que no malgaste las gracias. Ayúdame a ser fiel a las inspiraciones del Espíritu Santo, permite, más bien, que mi corazón estalle de amor hacia Ti, antes de que descuide un solo acto de este amor (Diario, 1557).

Conocer la grandeza de Dios y conocer la propia pecaminosidad son dos cosas que van juntas a la par. Aunque ahora consideramos a Santa Sor Faustina como una heroína de la fe, al leer el Diario nos sorprenden los términos que usa para describir el estado de su alma. Soy débil, miserable, no soy nada. El conocerse a sí misma hizo que pudiera abrirse completamente al poder de Dios y a las inspiraciones del Espíritu Santo. Por un lado, el santo temor de Dios es el miedo ante la propia infidelidad y, por otro lado, la confianza en que Dios suplirá todo lo que nos falte.

¡Espíritu Santo, hazme fiel a tus inspiraciones!